Cannabis
Información científica

Los usos terapéuticos del cannabis se conocen desde hace miles de años. Sin embargo, el descubrimiento del sistema endocannabinoide en la última década del siglo pasado, ha potenciado la investigación básica y clínica sobre los usos médicos del cannabis. En esta sección se hace un repaso a algunas de las indicaciones más interesantes descubiertas en los últimos años.

Cannabis como medicina

El cannabis tiene una tradición milenaria como medicina y fue un medicamento de uso habitual tanto en España como en buena parte del mundo occidental hasta principios del siglo pasado. Diferentes razones de índole tanto farmacéutica como sociopolítica hicieron que su uso como medicamento fuera desplazado de la farmacopea. Sin embargo, el descubrimiento del sistema cannabinoide endógeno, al permitir comprender mejor cómo actúa el cannabis en el organismo, ha incrementado exponencialmente durante las dos últimas décadas el volumen de investigación biomédica dedicada a comprender cómo el cannabis puede ser de utilidad en el tratamiento de diversas enfermedades. De hecho, casi cada día se avanza en el conocimiento tanto del funcionamiento del sistema cannabinoide endógeno, como en las propiedades terapéuticas de los distintos cannabinoides que componen la planta, así como de cannabinoides sintetizados en laboratorio.

Cannabinoides

La planta del cannabis es una auténtica factoría de productos químicos. Produce unos 700 compuestos, de los cuales unos 60 son exclusivos de esta planta, a los que se llama fitocannabinoides. Resulta curioso que solo se hayan encontrado fitocannabinoides en la planta del cannabis mientras que todos los animales conocidos a lo largo de toda la escala evolutiva contienen en su organismo endocannabinoides, esto es cannabinoides endógenos. Así pues, podemos encontrar cannabinoides en tres fuentes diferentes: en la planta del cannabis (fitocannabinoides), en los organismos de los animales (endocannabinoides) y también se pueden sintetizar en un laboratorio químico (chemocannabinoides).

El hecho de que todos los organismos, sean terrestres o acuáticos, contengan cannabinoides no puede deberse a que hayan adaptado su sistema fisiológico tras entrar en contacto con la planta del cannabis ya que, por ejemplo, los moluscos, que viven en el mar, es altamente improbable que alguna vez hayan tenido contacto con ella. Así pues, los endocannabinoides deben ejercer alguna función en el organismo para que la naturaleza los haya conservado a lo largo de todo el proceso evolutivo. Es posible que los primeros endocannabinoides procedan de un ancestro unicelular común a animales y plantas antes de que ambos se separaran en la rama filogenética para luego, dentro del reino animal, el mecanismo de comunicación del sistema endocannabinoide evolucionara por separado. En el caso de los humanos, los principales endocannabinoides, o al menos los más estudiados hasta el momento, son los conocidos como anandamida (araquidonoiletanolamida) y 2-AG (2-araquidonilglicerol), que interaccionan con los receptores cannabinoides CB1 y CB2. Nuestro comportamiento, pensamientos y sentimientos tienen su origen en el sistema nervioso, una red de células llamadas neuronas. Estas neuronas se pueden encontrar dentro y fuera del cerebro y de ellas se sirve nuestro organismo para funcionar utilizando un sistema de comunicación sofisticado basado principalmente en la unión de un neurotransmisor a un receptor. Los endocannabinoides contendrían codificada en su configuración química la información que una neurona quiere transmitir a otra y son lanzados desde una neurona emisora hacia otra receptora donde se acopla a unas proteínas llamadas receptores. En el caso del cannabis, como se ha dicho, se llaman receptores CB1 y CB2. Esto puede explicar por qué él cannabis es beneficioso para el tratamiento de algunas enfermedades.