Viajar al Amazonas

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Viajar al Amazonas para participar en una ceremonia de ayahuasca puede ser una experiencia muy enriquecedora. Sin embargo, es fácil caer en la idealización del mundo chamánico y tener una idea equivocada sobre lo que vas a encontrar allí. Puedes encontrar agencias de viajes que ofrecen retiros. Hay muchos chamanes que ofrecen sesiones en sus pueblos y ciudades, y hay centros chamánicos que ofrecen tales servicios también. Aunque todo puede parecer muy atractivo, hay muchos factores que podrían convertir este viaje en una pesadilla.

La selva constituye un entorno fascinante, con una flora y fauna exuberantes, un paisaje fabuloso y grupos indígenas muy interesantes. Al mismo tiempo, también resulta hostil y está llena de amenazas. Los habitantes de la cuenca del Amazonas se han adaptado a este entorno durante siglos. Su forma de vida, cultura y costumbres son inseparables del medio ambiente.

La supervivencia de los nativos se ha visto constantemente amenazada por insectos impredecibles, enfermedades, depredadores, espíritus malignos, magia negra de los chamanes, lluvias torrenciales, ríos y demás. Por lo tanto, los valores y la visión de la vida, la muerte y la supervivencia son muy diferentes para los occidentales. El pragmatismo nativo puede sorprender al viajero occidental.

Uno debe darse cuenta de que conceptos como «crecimiento personal» y «autoconciencia» no existen en su cultura tradicional. Fue con la llegada del hombre blanco y el mestizo cuando estos conceptos comenzaron a ser incorporados en el contexto chamánico. El papel tradicional del chamán es curar las enfermedades y proteger a la comunidad. No es el del maestro o el guía espiritual. Uno de los mayores errores cometidos por los viajeros en la búsqueda de experiencias con la ayahuasca es tratar de encontrar un chamán que cumpla el papel de maestro, mentor, guía y un ser espiritualmente elevado. Como en todas las profesiones, esas existen, pero no todas son así…