Los documentos AyaSafe: siete recursos gratuitos para aumentar la seguridad de las sesiones de ayahuasca en contextos no nativos 

ICEERS Academy documents safety
ICEERS comparte en abierto los siete documentos AyaSafe, parte del Modelo Dandelion, una propuesta de estándares mínimos de seguridad para facilitadores y participantes de sesiones de ayahuasca en contextos no nativos, nacida tras años de trabajo de campo y que ya celebra su segunda versión.

David Londoño empezó a pensar en seguridad hace años, mientras trabajaba en Perú. Allí fue testigo de numerosas sesiones de ayahuasca que aportaban a los participantes un enorme valor terapéutico. Sin embargo, también presenció casos de personas que salían lastimadas: caídas, experiencias desbordantes, o individuos que llegaban buscando alivio a un problema y terminaban con uno mayor. Esa tensión —entre el potencial de la medicina y los riesgos reales de trabajar con ella— constituye el punto de partida de los documentos AyaSafe, el conjunto de siete recursos que ICEERS pone ahora a disposición de la comunidad de forma gratuita.

Jerónimo Mazarrasa, promotor del proyecto coautor junto a David, sitúa el detonante concreto en un patrón que detectaron trabajando en un documento previo impulsado por la Generalitat de Catalunya. «Nos dimos cuenta de que había un ciclo de vida en el trabajo con ayahuasca en contextos no nativos que va desde el proceso de información previa de los participantes nuevos hasta su seguimiento después de la sesión», explica. «Por ejemplo, las personas que toman por primera vez a veces llegan con conceptos muy superficiales o expectativas poco realistas. En estos casos, los facilitadores tienen que dar mucha información básica, una introducción que para ser completa debe ser bastante larga, que se repite una y otra vez, y siempre es muy parecida. El resultado es que esa repetición constante de mucho material acarrea un coste. Los facilitadores, a veces por eficiencia, acababan tomando ciertos atajos. El resultado, era información incompleta que a veces llevaba a los participantes a encontrarse en situaciones para las que no estaban preparados. Hacía falta un documento bastante completo que los participantes pudieran leer a su ritmo».

La respuesta que encontraron se inspira en un modelo ajeno al mundo ceremonial: el consentimiento informado empleado en los estudios científicos con sujetos humanos. «Primero se entrega a los participantes un documento muy completo con toda la información necesaria, posibles efectos, etc. Un tiempo después hay una entrevista donde los participantes pueden hacer preguntas y traer su dudas», resume Jerónimo, «y después de estas dos cosas, el documento completo y la entrevista para resolver dudas, se considera que la persona está debidamente informada y desde ahí puede firmar un consentimiento, que ahora es un consentimiento informado».

Desde la primera duda hasta la integración

Los documentos AyaSafe 1 al 7 —de libre descarga bajo licencia Creative Commons— acompañan todo el recorrido de una sesión, tanto para quien participa como para quien facilita, organizados en tres momentos: antes, durante y después de la sesion.

Antes de la sesión, AyaSafe 1: Guía de participantes nuevos reúne la información básica que cualquier persona debería conocer para estar informada antes de tomar ayahuasca por primera vez, y el AyaSafe 2: Cuestionario de salud recoge el historial médico necesario para detectar posibles contraindicaciones. Este cuestionario recibió la asesoría de la doctora Rosa Giove, del centro Takiwasi, y del psiquiatra español Jesús León, que colaboraron para generar un documento ajustado a las necesidades del proyecto. Diseñar este cuestionario obligó a un ejercicio constante de edición, recuerda David: «Hay cuestionarios muy completos, que acaban teniendo muchas preguntas. Lo que pasa cuando hay un documento de muchas páginas, es que alguna gente decide no leerlo. Simplemente le da OK a todo y firman […]  Esto es lo contrario del objetivo». El equipo optó por un cuestionario de salud optimizado al máximo, que respetara el tiempo y la privacidad de los participantes, retirando preguntas que no aportan valor real como contraindicación.

Con el cuestionario de salud ya cumplimentado, el siguiente documento, AyaSafe 3: Guía de entrevista previa ayuda a los facilitadores —que no necesariamente tienen formación clínica— a completar una evaluación previa y filtraje a través de una entrevista. «No todo el mundo puede o debe tomar ayahuasca. La combinación del cuestionario médico y la entrevista previa deben ayudar al facilitador a determinar si el participante es apto para tomar ayahuasca en ese momento. Mientras mejor sea el screening, más aumentará la seguridad», resume Londoño, que identifica ahí uno de los aprendizajes centrales del proyecto: cuanto más tiempo se invierte filtrando a los participantes, más bajan las posibilidades de que lleguen a la ceremonia personas con contraindicaciones.

Cuando la persona se considera apta el recurso correspondiente es AyaSafe 4: Pacto personal y pacto legal. Se trata de un innovador recurso que combina dos documentos de naturaleza muy distinta: un consentimiento informado, con validez legal en España, redactado por abogados, y un innovador «pacto de honor». Este segundo documento nació de una incomodidad que el propio equipo detectó en el primero. «El consentimiento informado, este documento tan necesario, legalmente perfecto, estaba en su espíritu bastante lejos de las plantas y del tipo de relaciones que se establecen en los círculos ceremoniales», reconoce Jerónimo. De ahí la necesidad de un complemento, AyaSafe 5: El pacto de honor, un documento sin valor legal pero con fuerte valor simbólico, que establece los compromisos y responsabilidades de facilitadores y participantes. Por ejemplo, en el pacto los participantes se comprometen a no mentir en los cuestionarios, mientras que los facilitadores acuerdan atender a los participantes mientras lo necesiten y no sobrepasar los límites éticos.

Una vez firmados estos documentos, la persona puede participar en la ceremonia, y aquí aplica AyaSafe 5: Protocolo de emergencias —basado en el trabajo del médico Jesús León y revisado por Rosa Giove, además de profesionales de enfermería con experiencia en plantas— recoge las emergencias físicas y psicológicas más probables durante una ceremonia, e incluye casuística sobre cómo llamar a una ambulancia si fuera necesario, así como un documento para que el personal médico de emergencia entienda las particularidades de la ayahuasca. 

Una vez finalizada la sesión, entran los dos últimos: el documento AyaSafe 6: Guía de gestión de ruedas de palabra orienta en cómo llevar los círculos de compartir que suelen celebrarse al día siguiente, y AyaSafe 7: Trampas de la integración cierra el ciclo con un documento pensado para personas que acompañan procesos de integración de la ayahuasca y que no necesariamente cuentan con formación psicológica.

Peligros en lugar de recetas

Este último documento ilustra bien la filosofía de todo el modelo. En sus primeras versiones, AyaSafe 7 era una guía de «mejores prácticas» de integración, pero al ir iterando el equipo se dio cuenta de que ese concepto resultaba engañoso: «no queríamos crear un estándar de buen trabajo, ni de mejores prácticas, porque no pensamos que eso sea posible en un documento», explica Mazarrasa. «Lo que en realidad queríamos, y eso sí parece posible, es definir unos mínimos de seguridad». Por eso el documento no enumera qué hacer, sino qué evitar: los errores más comunes de la integración, no sus mejores prácticas.

Ese mismo criterio —qué evitar, no qué prescribir— aparece detrás de uno de los patrones de riesgo que más preocupan a David: la creencia de que una dosis alta, sin preparación, produce mejores resultados. «Es como correr una maratón cuando no has salido a correr en años», compara. Y añade, sobre la idea —muy extendida, dice— de que más cantidad o más intensidad equivale a más curación: «no es así, no es así».

El mismo espíritu llevó a otro ajuste, menos intuitivo. Siguiendo el modelo clínico habitual, un documento de consentimiento informado debe listar todos los efectos adversos posibles. Con psicodélicos, según advirtieron los propios facilitadores al equipo, esa lista puede ejercer un efecto paradójico, especialmente en participantes primerizos y sugestionables: describir un efecto negativo puede llegar a inducirlo, sobre todo cuando los efectos de la planta todavía no se muestran en toda su intensidad. La primera versión del pacto legal, escrita enteramente desde una lógica jurídica, pecaba de este problema: «el resultado era un documento algo terrorífico: todo lo malo que te puede pasar si tomas ayahuasca, y aunque esto es 100 % necesario», admite Jerónimo, «también crea posibles nuevos peligros». La solución fue añadir, junto a la lista de efectos adversos —que se mantuvo íntegra—, una lista paralela de los «efectos deseados» o buscados, «para que la persona, de hecho, estuviera firmando un consentimiento informado real, y no sólo un documento disuasorio».

Una semilla, no un estándar

Los documentos AyaSafe forman parte del modelo Dandelion, cuyo nombre —diente de león, en inglés— resume la ambición del proyecto. Mazarrasa explica la metáfora: se trata de una planta que, tras florecer, libera semillas que el viento dispersa lejos, hasta terrenos muy distintos entre sí, donde vuelven a germinar. «Queríamos crear una serie recursos que fueran como semillas que son dispersadas para llegar a otros lugares y ahí crecer», resume. Por eso los documentos no pretenden constituir un estándar de buen trabajo —algo que ambos autores coinciden en considerar imposible de definir dada la diversidad de contextos y tradiciones alrededor de la ayahuasca—, sino una serie de puntos de partida o plantillas base de mínimos que cada facilitador adapta a su propia realidad, añadiendo o quitando lo que corresponda.

Desde una perspectiva más amplia, Londoño matiza que buena parte de los riesgos que el modelo intenta prevenir resultan propios del contexto no indígena en el que se ha globalizado el uso ceremonial de la ayahuasca. En las comunidades indígenas donde esta práctica se realiza de manera tradicional, señala, el tipo de problema que se busca resolver —a menudo comunitario, ligado al territorio o la subsistencia— y el tipo de riesgo que se maneja —principalmente energético y espiritual— difieren de los retos y necesidades que se presentan para contextos no amazónicos, y participantes occidentales marcados por el trauma, la ansiedad o el aislamiento. Se trata, en sus palabras, de «otro tipo de paciente y otro tipo de contexto», que requiere recursos y otro tipo de acompañamiento.

Un modelo sometido a actualización constante

El modelo, publicado por primera vez hace varios años, no ha permanecido estático. Antes de su lanzamiento pasó por un proceso de validación de seis a ocho meses con un grupo de ocho a diez facilitadores, liderado por Londoño, que lo revisó junto con médicos y ayahuasqueros. Hoy se encuentra en su segunda versión —con ajustes que van desde el lenguaje (se sustituyó «guía» por «facilitador» en varios documentos) hasta preguntas médicas más precisas en el cuestionario de salud— y el equipo trabaja ya en una tercera, más rigurosa y completa.

Los documentos, que se facilitan en el curso en línea sobre seguridad en ceremonias de ayahuasca para facilitadores en contextos no nativos, se encuentran disponibles para su descarga y modificación libre bajo licencia Creative Commons.

Las personas interesadas podrán descargar gratuitamente los siete documentos del Modelo Dandelion tras rellenar el siguiente formulario.