Durante más de una década, Cannabmed operó como una de las plataformas más influyentes —y menos convencionales— en el debate sobre cannabis medicinal en el Estado español. Impulsado por ICEERS, el proyecto articuló congresos, procesos comunitarios, formación sanitaria, producción científica e incidencia política en un contexto marcado por la ausencia de regulación, el estigma institucional y la fragmentación del discurso público.

Más que un programa temático, Cannabmed funcionó como una infraestructura de traducción: entre pacientes y profesionales, entre experiencia de vida y evidencia científica, entre sociedad civil e instituciones. Su aparición respondió a una carencia estructural en el ecosistema de políticas de drogas y salud.

«Dentro del panorama estatal, Cannabmed ha cumplido una función clara: llenar un vacío que existía», resume Òscar Parés, quien fuera subdirector de ICEERS y una de las figuras centrales en el diseño del proyecto. «A nivel estatal había muy pocas plataformas o espacios de representación de las personas consumidoras de cannabis por motivos medicinales y de sus familiares», añade.

Ese vacío no resultaba sólo representativo. Tenía consecuencias materiales: inseguridad jurídica, falta de acompañamiento médico, exposición a mercados no regulados y una narrativa pública dominada por el prejuicio.

Antecedentes: trabajo institucional y base empírica

La consolidación de Cannabmed se apoyó en un recorrido previo de ICEERS en el análisis de cannabis, salud y políticas públicas. Desde comienzos de la década de 2010, la fundación ya participaba activamente en el estudio del modelo de clubes sociales de cannabis y en espacios institucionales relacionados con políticas de drogas.

En 2014, el subdirector de ICEERS compareció como experto ante la Comisión Mixta del Congreso de los Diputados para el Estudio del Problema de las Drogas, abordando la realidad jurídica y social de los clubes sociales de cannabis en España. En 2015, ICEERS publicó el informe «Hacer de la necesidad, virtud. Políticas de drogas en Cataluña, de la acción local hacia el cambio global», un trabajo que documentó la génesis y el desarrollo del modelo de clubes sociales desde una perspectiva de salud pública y derechos.

Ese bagaje permitió que, cuando Cannabmed tomó forma visible, lo hiciera sobre una base empírica, jurídica y conceptual sólida, conectando el debate sobre cannabis medicinal con prácticas de acceso ya existentes.

2016: cuando los pacientes entraron en la conversación pública

El primer hito público identificado bajo el nombre de Cannabmed se sitúa en diciembre de 2016, con la celebración del I Congreso Cannabmed en la Universitat Autònoma de Barcelona, organizado junto a la Fundación Alchimia Solidaria y la Fundación CANNA. El encuentro introdujo un desplazamiento poco habitual en el debate público: colocar en el centro a pacientes y familiares que ya utilizaban cannabis con fines terapéuticos, no como casos clínicos aislados, sino como sujetos activos del debate sanitario y político.

Sus testimonios trazaron una realidad ampliamente extendida y escasamente reconocida: uso cotidiano del cannabis para aliviar síntomas, ausencia de protocolos clínicos, temor a sanciones administrativas o penales y una relación ambigua con el sistema sanitario. Cannabmed comenzó a funcionar como un espacio donde esa experiencia dejaba de circular exclusivamente en los márgenes. La apuesta partía de una premisa clara. «Siempre defendimos la realidad existente, que resulta única y sui generis», señalaba Parés, «una realidad vinculada al modelo de club social de cannabis como alternativa al mercado no regulado, pero también a los derechos humanos: el derecho a la salud, a la libre elección y a la autodeterminación de las personas».

Ese mismo año, ICEERS reforzó su interlocución institucional mediante comparecencias en el Parlament de Catalunya durante el debate de la proposición de ley de asociaciones de personas consumidoras de cannabis, aportando análisis técnico y evidencia empírica sobre el funcionamiento de los clubes sociales y sus implicaciones en términos de salud pública y derechos.

De la experiencia individual a la organización colectiva

Tras el congreso de 2016, ICEERS acompañó un proceso sostenido de encuentros, grupos de trabajo y jornadas periódicas entre pacientes, familiares y cuidadores. De ese recorrido surgió, en 2017, la Unión de Pacientes por la Regulación del Cannabis (UPRC), constituida formalmente como asociación y presentada públicamente en un evento vinculado a Cannabmed ese mismo año.

La UPRC permitió transformar trayectorias individuales en una voz colectiva con capacidad de interlocución pública. Sus demandas —acceso seguro, seguridad jurídica y regulación con enfoque sanitario— comenzaron a articular un discurso coherente en un espacio hasta entonces fragmentado. Ese proceso respondió a una situación de vulnerabilidad estructural. «Siempre al lado de las personas más vulnerables», subrayaba Parés, «que por este sistema prohibicionista resultan las más afectadas: persecución, multas, acceso a productos sin calidad ni trazabilidad, composiciones desconocidas, variabilidad constante y oportunismo».

En paralelo, en 2017 se publicó la «Declaración de Barcelona sobre el cannabis medicinal», un documento que ordenó argumentos científicos, jurídicos y sanitarios y los vinculó explícitamente con principios de salud pública y derechos humanos. El texto se consolidó como referencia para medios de comunicación, profesionales e instituciones.

2018: formación sanitaria y entrada en el ámbito médico

El II Congreso Cannabmed, celebrado en mayo de 2018 en el Colegio Oficial de Médicos de Barcelona (COMB), marcó un punto de inflexión en la visibilidad pública del proyecto y en su relación con el ámbito sanitario institucional. Por primera vez, el debate se situó deliberadamente en el interior de una corporación médica, interpelando de forma directa a la profesión sanitaria sobre una práctica que ya ocurría —al margen de protocolos, formación reglada y reconocimiento oficial— en la vida cotidiana de miles de pacientes.

Las sesiones abordaron aplicaciones terapéuticas, estado de la evidencia disponible y límites del conocimiento, combinando presentaciones clínicas, revisión crítica de estudios y discusión de casos reales. El mensaje que atravesó el programa resultó difícil de eludir: la ausencia de formación no elimina el uso del cannabis con fines terapéuticos, pero sí desplaza ese uso hacia contextos menos seguros.

En la práctica, la falta de herramientas clínicas dejaba a pacientes y profesionales sin referencias compartidas, favoreciendo la automedicación, la circulación de información fragmentaria y la reproducción de desigualdades en el acceso. Cannabmed situó así la formación sanitaria como una cuestión de salud pública frente a una realidad ya instalada.

La elección del espacio respondió a una estrategia deliberada. «Que los tres Cannabmed se hicieran en la universidad, en el colegio de médicos y en el colegio de farmacéuticos no fue casual», explicaba Parés. «Fue una forma de hackear el sistema, de trabajar desde la sociedad civil para que una información que no se enseña en las universidades entrara, o al menos se tuviera en cuenta, dentro del discurso oficial».

De la formación a la organización profesional (2018–2019)

A partir de la II y la III edición de Cannabmed, el proyecto comenzó a reunir de forma sistemática a un número creciente de profesionales de la salud interesados en el abordaje clínico del cannabis. Congresos, seminarios y espacios formativos permitieron consolidar una base de datos de profesionales con trayectorias diversas, pero con un interés común en incorporar este ámbito a su práctica desde criterios de rigor y ética profesional.

Sobre esa base, ICEERS impulsó posteriormente un proceso de incubación y acompañamiento técnico orientado a facilitar la autoorganización de ese colectivo. El objetivo no consistía en crear una estructura dirigida desde la fundación, sino en generar las condiciones para que los propios profesionales pudieran dotarse de una voz colectiva y representarse en los ámbitos científico, clínico y regulatorio.

De ese proceso surgió la Sociedad Clínica de Endocannabinología (SCE), una asociación profesional creada por los propios profesionales participantes. Por primera vez, un colectivo sanitario se organizaba en el Estado español en torno al cannabis medicinal a partir de un proceso incubado desde la sociedad civil, con acompañamiento técnico de ICEERS y plena autonomía organizativa.

Farmacia, acceso y ampliación del debate

El III Congreso Cannabmed, celebrado en 2020 bajo el lema «Hacia una farmacopea cannábica», incorporó de forma explícita la perspectiva farmacéutica al debate, en colaboración con el Col·legi de Farmacèutics de Barcelona (COFB). El paso a un formato en línea y de acceso gratuito permitió ampliar de manera significativa el alcance del encuentro, facilitando la participación de profesionales, pacientes y personas interesadas desde distintos territorios.

Las sesiones abordaron cuestiones clave para la integración del cannabis en marcos sanitarios formales: estandarización de preparados, control de calidad, formulaciones, vías de administración y modelos de acceso compatibles con principios de salud pública. En ese marco, el debate se desplazó progresivamente del si al cómo, subrayando la necesidad de marcos regulatorios capaces de priorizar criterios sanitarios —seguridad, trazabilidad, acompañamiento profesional— frente a dinámicas puramente comerciales. Cannabmed reforzó así una idea que atravesó todo el ciclo del proyecto: sin garantías de calidad ni dispositivos de acceso adecuados, la ausencia de regulación no desaparece, sólo se traslada a escenarios de mayor riesgo y desigualdad.

Formación, investigación e incidencia

Más allá de los congresos, Cannabmed dio lugar a una línea formativa específica: Campus Cannabmed, una plataforma de educación en línea orientada a combatir la desinformación mediante contenidos basados en evidencia científica. Sus cursos abordaron desde fundamentos del sistema endocannabinoide hasta ámbitos poco explorados en el contexto español, como el uso veterinario del cannabis medicinal.

En paralelo, ICEERS continuó desarrollando investigación en cannabis, salud y sociedad, con una producción científica sostenida entre 2017 y 2022 —artículos académicos, estudios comparados y análisis sociales de los clubes sociales de cannabis— que alimentó el debate público y la interlocución institucional.

Ese cuerpo de evidencia contribuyó a la participación de ICEERS en espacios de debate parlamentario y procesos de consulta pública sobre regulación del cannabis. En una fase posterior, ya en marzo de 2022, el director científico de ICEERS, el doctor José Carlos Bouso, compareció como experto en la Subcomisión de la Comisión de Sanidad y Consumo del Congreso de los Diputados, en el marco del análisis de experiencias de regulación del cannabis para uso medicinal.

El trabajo vinculado a Cannabmed también proyectó aprendizajes a escala internacional, a través de conferencias, estudios comparados y visitas institucionales en países como Suiza, Reino Unido o Malta, así como mediante iniciativas como el Cannabis Social Club Study Tour, que permitió compartir el modelo de acceso comunitario desarrollado en Cataluña con responsables políticos y reguladores de distintos países.

En ese marco, durante la XII Legislatura, ICEERS desarrolló un asesoramiento técnico directo al grupo parlamentario confederal de Unidas Podemos–En Comú Podem–Galicia en Común en materia de regulación del cannabis. Por primera vez, una fuerza política estatal encargó a ICEERS la elaboración de una propuesta legislativa integral para regular el cannabis en España.

El trabajo —liderado por Constanza Sánchez— incluyó análisis comparado, diseño normativo y articulación de criterios de salud pública, derechos y reducción de riesgos. Aunque la propuesta no llegó a tramitarse y quedó finalmente archivada, la experiencia marcó un punto de máxima incidencia política para ICEERS, situando su conocimiento técnico en el núcleo del proceso legislativo estatal.

Equipo

El desarrollo de Cannabmed contó con la implicación de diversas personas dentro de ICEERS. Entre ellas destacan Òscar Parés, con un papel clave en el diseño estratégico y la incidencia política, y Cristina Sánchez, coordinadora de proyectos y figura central en los procesos de formación, divulgación y articulación comunitaria.

Un legado operativo

Cannabmed no continúa hoy como un programa formal con ese nombre. Sin embargo, sus efectos permanecen visibles. Contribuyó a legitimar la voz de pacientes, abrió espacios de formación en instituciones sanitarias, articuló documentos de referencia y trasladó evidencia científica al debate político.

Más que un proyecto cerrado, dejó una constelación de herramientas, alianzas y aprendizajes que siguen dando forma al trabajo de ICEERS en cannabis, salud y políticas de drogas. O, como lo formulaba Òscar Parés, «generar las condiciones para que otros pudieran encontrarse, debatir y organizarse».

Fuentes y recursos

Congresos Cannabmed

Procesos comunitarios y documentos de referencia

Formación

Organización profesional

Investigación científica vinculada

Selección de publicaciones de ICEERS relacionadas con cannabis, salud y modelos de acceso.

Publicaciones disponibles en ResearchGate, PubMed, ScienceDirect y SciELO a través de los perfiles institucionales de ICEERS.

Incidencia institucional

Proyección internacional


Nota editorial

Este artículo reconstruye el recorrido de Cannabmed a partir de documentación pública, publicaciones científicas y testimonios directos de personas implicadas en su diseño y desarrollo. Su objetivo no consiste en cerrar una etapa, sino en dejar constancia de un proceso colectivo que continúa moldeando el trabajo de ICEERS en cannabis, salud y políticas de drogas.