Nueva etapa en ICEERS: legado, transición y continuidad

ICEERS nueva etapa new stage

En la trayectoria de una organización existen puntos de inflexión que transforman algo más que el organigrama laboral. Reordenan responsabilidades, redefinen prioridades y obligan a revisar el propósito del sendero recorrido. ICEERS atraviesa uno de esos momentos. Tras años intensos de expansión, aprendizaje, tensiones, logros y desafíos, cuatro colegas que han sostenido con profesionalidad exquisita áreas fundamentales de nuestra labor inician nuevos caminos fuera de la estructura cotidiana de la organización: Òscar Parés, José Carlos Bouso, Constanza Sánchez Avilés y Cristina Sánchez.

Este cambio de etapa se inscribe en un proceso más amplio que comenzó en 2025 con el fallecimiento de Ricard Faura, cuya ausencia marcó profundamente a la organización y abrió una etapa de reconfiguración que aún seguimos integrando.

No se trata simplemente de una transición de funciones. Con su partida se cierra un capítulo que ayudaron a escribir con inteligencia, compromiso y una dedicación que, en muchos momentos, desbordó los límites convencionales entre trabajo y vida. ICEERS —como tantas iniciativas que nacen desde la convicción— no representa simplemente una entidad sin ánimo de lucro: funciona como laboratorio, refugio, trinchera, aula, red de apoyo y comunidad. En su regazo nos cobijamos al calor de una familia que permanece unida al margen de sus diferencias.

Este texto quiere nombrar lo que cada una de estas personas aportó al proyecto, con gratitud, admiración y respeto, desde el reconocimiento de una dedicación sostenida en el tiempo. Porque las organizaciones se construyen con ideas, pero se mantienen con disciplina cotidiana, con decisiones difíciles y con una presencia constante que no siempre resulta visible.

El vínculo humano trasciende más allá del ámbito profesional. A todos ellos nos unen profundos lazos de amistad: una confianza forjada en decisiones complejas, cansancio compartido y alegrías que recordaremos toda la vida. Y eso no puede quebrantarlo ninguna transición.

Òscar Parés ICEERS

Òscar Parés: activismo y compromiso social

Òscar ha supuesto, durante años, una figura de referencia y articulación. Su trabajo combinó análisis de políticas de drogas, reducción de riesgos, coordinación de proyectos y representación institucional. Ese perfil híbrido —capaz de dialogar con activistas, investigadores y responsables públicos— resultó esencial para el crecimiento de ICEERS.

Como director adjunto, ayudó a traducir debates complejos en propuestas comprensibles y viables. Participó en el diseño de aportaciones regulatorias y en la organización de encuentros que consolidaron redes internacionales. Muchas de esas iniciativas no siempre ocupan titulares, pero sin ellas la infraestructura relacional que sostiene a esta entidad no existiría en la actualidad.

Òscar desempeñó también un papel central como director de la World Ayahuasca Conference, un evento de carácter supranacional que situó a ICEERS en el centro de un diálogo internacional sobre ayahuasca, reciprocidad y políticas públicas. Bajo su dirección, la conferencia articuló voces indígenas, académicas, profesionales y comunitarias en un espacio plural que marcó un antes y un después en la proyección global de la organización.

Paralelamente, Òscar resultó determinante en el impulso de Cannabmed, la protección de los clubes sociales de cannabis y la articulación de iniciativas que tomaron vida propia bajo el paraguas de ICEERS. Proyectos como la Unión de Pacientes por la Regulación del Cannabis, Metzineres o la Sociedad Clínica de Endocannabinología no se encontrarían hoy en funcionamiento sin su impulso inicial. También estuvo implicado en la constitución de la Federación Red Micelio, ampliando el tejido asociativo en el ámbito de los enteógenos. Esa capacidad para conectar actores y convertir ideas en estructuras colectivas forma parte esencial de su legado.

Òscar aportó a su vez una mirada pedagógica. La convicción de que la transformación cultural no ocurre sólo en parlamentos o congresos científicos, sino en conversaciones comunitarias, espacios formativos y alianzas transversales. Su contribución deja una estructura más conectada, un compromiso más firme y una comunidad más amplia.

José Carlos Bouso: rigor científico y responsabilidad

Hablar del área científica de ICEERS implica hablar de José Carlos. Durante años, su dirección ayudó a consolidar una cultura de investigación que evitó tanto la euforia acrítica como el alarmismo sensacionalista. En un campo donde la polarización domina el debate, su contribución favoreció un posicionamiento poco frecuente: evidencia científica sin estridencias sesgadas, comunicación sin simplificaciones y una atención constante a las implicaciones sociales de cada hallazgo.

Bajo su impulso, ICEERS fortaleció líneas de investigación sobre cannabis, ayahuasca e ibogaína, promoviendo estudios empíricos que no buscaban únicamente resultados publicables, sino también herramientas útiles para profesionales, legisladores y comunidades. El diálogo entre saberes tradicionales y ciencia contemporánea —tan complejo como necesario— encontró en su labor una voz capaz de tender puentes entre sistemas de conocimiento sin difuminar las diferencias.

También asumió la responsabilidad de representar a ICEERS en espacios institucionales clave, aportando una mirada centrada en salud pública y derechos, insistiendo en la necesidad de marcos regulatorios que reduzcan daños y eviten nuevas desigualdades o estigmas.

Más allá de los artículos, los informes y las comparecencias, su legado reside en algo menos visible pero más duradero: una ética del rigor. La convicción de que investigar implica responsabilidad con las personas cuyas vidas se ven afectadas por las informaciones que difundimos. En esta nueva etapa, José Carlos continuará colaborando con ICEERS desde otro lugar, manteniendo vivo el diálogo científico que ayudó a consolidar. La forma cambia, pero el vínculo permanece.

Constanza Sánchez Avilés: humanidad, política y derechos

Si la ciencia ofrece datos, la política decide destinos. Constanza ayudó a que ICEERS no perdiera de vista esa dimensión. Desde el área de Leyes, Políticas Públicas y Derechos Humanos, aportó una mirada estratégica y profundamente jurídica, anclada en la defensa de las personas frente a marcos punitivos desproporcionados.

Su labor no se limitó a analizar normativas. Se centró en examinar cómo las políticas impactan en vidas concretas: qué personas quedan excluidas, quiénes resultan criminalizadas, quién accede a protección sanitaria y quién no. Esa sensibilidad se tradujo en informes, propuestas regulatorias y espacios de incidencia donde ICEERS pudo dialogar con instituciones desde una base sólida, ecuánime y argumentada.

Constanza encarnó algo esencial para nuestra cultura organizativa: la precisión conceptual. Su trabajo ayudó a afinar el análisis jurídico y político de ICEERS, aportando profundidad técnica y claridad en debates complejos que requieren visión periférica. En un ámbito cargado de etiquetas y simplificaciones, su contribución favoreció una mirada centrada en las consecuencias reales que las políticas ejercen sobre los ciudadanos. Ese enfoque —centrado en las personas como sujetos de derechos— moldeó documentos, posicionamientos y conversaciones internas.

Su contribución deja una huella en la manera en que ICEERS aborda cualquier debate normativo: con profundidad técnica y con humanidad.

Cristina Sánchez ICEERS

Cristina Sánchez: estrategia transversal y cultura del cuidado

No todas las aportaciones se miden en publicaciones o comparecencias. Algunas se traducen en silencios acompañados, en llamadas atendidas a deshora, en procesos largos donde la prioridad consiste en ofrecer un foco de luz para orientarse en las tinieblas.

Cristina representó una figura clave en el fortalecimiento del Centro de Apoyo El Faro, un espacio que desde 2013 ofrece orientación y acompañamiento a personas que atraviesan procesos desafiantes tras experiencias con plantas psicoactivas. Ese trabajo exige escucha, contención y una comprensión profunda de las dimensiones psicológicas, culturales y sociales que atraviesan estas vivencias.

Cannabmed llevó también su impronta. Bajo su coordinación, el proyecto se consolidó como un espacio de información rigurosa y análisis en torno al cannabis medicinal, en un momento en que el debate público demandaba mayor claridad y fundamento. Cristina contribuyó a dotarlo de estructura, coherencia y proyección, fortaleciendo su capacidad para dialogar con pacientes, profesionales y responsables públicos desde criterios de calidad y responsabilidad.

Con Cristina al frente del proyecto y junto a un equipo comprometido, El Faro amplió su capacidad de respuesta y sistematizó aprendizajes que hoy forman parte del conocimiento colectivo de ICEERS. En un contexto global donde el acceso a estas prácticas se diversifica y deslocaliza, contar con un dispositivo de apoyo responsable no constituye un detalle accesorio: representa un compromiso ético.

Al mismo tiempo, Cristina participó en proyectos educativos y herramientas de información comparada, contribuyendo a que el acceso a recursos sobre marcos legales y reducción de riesgos resultara más diáfano, cercano y accesible. Su legado queda inscrito en la cultura del cuidado. En la certeza de que promover información implica también acompañar sus consecuencias.

Memoria compartida

ICEERS nació con una intuición sencilla a la par que ambiciosa: generar evidencia, promover políticas públicas respetuosas con los derechos humanos y ofrecer apoyo responsable en contextos donde la información escaseaba y abundaba la estigmatización. Convertir esa intuición en una organización con impacto internacional exigió años de trabajo disciplinado.

José Carlos, Constanza, Cristina y Òscar formaron parte central de ese proceso. Vivieron momentos de expansión y períodos de incertidumbre. Acompañaron con su presencia debates internos desafiantes, contribuyeron activamente a las decisiones estratégicas y celebraron con el equipo los logros colectivos. Ayudaron a profesionalizar estructuras sin perder el espíritu crítico y conciliador que dio origen a esta singladura.

Hoy nuestros hermanos se emancipan de la familia y emprenden nuevos rumbos. ICEERS, por su parte, enfrenta una nueva etapa de liderazgo y consolidación. El mejor homenaje que podemos ofrecerles consiste en mantener vivo su legado y honrar los principios que ayudaron a encarnar: rigor, derechos, cuidado y comunidad.

A cada uno de ellos, gracias por el tiempo, la energía y la confianza. Las organizaciones cambian de forma. Lo que permanece —cuando el trabajo se ha realizado con integridad— trasciende cualquier organigrama. Siempre tendréis un rincón especial reservado en nuestro corazón.

Os deseamos horizontes amplios, proyectos fértiles y la alegría de seguir creciendo en libertad. Que todo aquello que emprendáis os expanda y os propulse tan lejos como deseéis. Aquí siempre encontraréis vuestro hogar.

El ciclo se cierra con gratitud. El proyecto continúa con convicción. ¡Seguimos!