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    Perspectivas РNavegando por la complejidad del mundo etnobotánico a través de puntos de vista personales.

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    Kerry Moran

    Kerry Moran

    Kerry Moran es una psicoterapeuta centrada en la presencia con una perspectiva budista. Trabaj√≥ con el Temple of the Way of Light para desarrollar un programa de apoyo a la integraci√≥n, y tiene amplia experiencia con las plantas medicinales. Residente durante mucho tiempo en Katmand√ļ, Nepal, es tambi√©n autora de seis libros, entre ellos el premiado Nepal Handbook y Kailas: On Pilgrimage to the Sacred Mountain of Tibet.

    ¬ŅQu√© ocurre cuando la ceremonia de ayahuasca se tuerce? ¬ŅC√≥mo puede el facilitador mantener la calma y evitar que las cosas se salgan de control? La terapeuta especialista en integraci√≥n Kerry Moran explora los riesgos y los aspectos b√°sicos del acompa√Īamiento para que una ceremonia de ayahuasca llegue a buen puerto.

    Hace unas semanas asist√≠ a la ceremonia de ayahuasca m√°s escandalosa a la que jam√°s haya asistido‚Ķ Una muestra ca√≥tica de anarqu√≠a que result√≥ un verdadero espect√°culo de mierda. S√≠, el caos es un atributo fundamental de la ayahuasca, y a veces el caos puro puede ser estimulante. Y mi propia experiencia esa noche estuvo bien, incluso hermosa a veces. Pero lo que presenci√© desenvolvi√©ndose a c√°mara lenta en aquella sala, el impacto y el efecto en las personas del c√≠rculo, fue perturbador. Me hizo pensar en lo que supone dirigir una ceremonia de ayahuasca, y en el verdadero significado de t√©rminos como ¬ęsostener el espacio¬Ľ.

    El hombre que dirige la ceremonia puede que tuviera cinco o seis a√Īos de experiencia. Es europeo, si es que eso importa (normalmente no suele hacerlo para m√≠). Hab√≠a o√≠do hablar bien de √©l a varios amigos, uno de los cuales me pidi√≥ que lo investigara.

     

    La ayahuasca sale mal

    Nos reunimos diez personas para la ceremonia de ayahuasca, entre ellas cuatro primerizas. El punto de vista b√°sico del gu√≠a, seg√ļn he deducido, es dejar que las cosas fluyan. Lo que necesites expresar, hazlo, nos dice. S√≥lo hay unas pocas reglas: no hablar, no tocarse y no salir de la sala. Suena bien.

    Empezamos. A los diez minutos, uno de los primerizos se purga violentamente y gime. Pronto se retuerce en el suelo, volcando cubos, chillando con lo que parecen dolores de parto. Genial. En este punto, en la mayor√≠a de los lugares lo apartar√≠an del grupo y trabajar√≠an con √©l en privado en una habitaci√≥n separada. Pero √©ste es un lugar con poco personal y en el que se deja fluir, un ¬ęexperimento¬Ľ en el que estamos ¬ęaprendiendo a surfear las olas del caos¬Ľ. Doblemente genial, vamos a fluir con √©l.

    El l√≠der trabaja con el Tipo Vociferante, no muy eficazmente por lo que parece, cantando y tocando el tambor por encima de sus gritos. El √ļnico ayudante se afana en el port√°til para poner una pista de m√ļsica tranquilizadora, pero le cuesta varios intentos, ya que le reclaman para que ayude a contener al individuo. Los dem√°s nos vemos envueltos en el drama que se desarrolla en el centro de la sala.

    El l√≠der y el ayudante iluminan fren√©ticamente al hombre, le dicen que abra los ojos y le llaman una y otra vez. Toda la energ√≠a del l√≠der se destina a este heroico esfuerzo de rescate. Los dem√°s estamos solos. Puedo sentir la creciente ansiedad en el grupo. El hombre que est√° a mi lado murmura d√©bilmente ¬ęest√° bien, todo va a estar bien¬Ľ, en un tono poco convincente.

    Y ahora comienza realmente el espect√°culo de mierda: un miembro del grupo, nervioso, empieza a balbucear, expresando en voz alta cada pensamiento aleatorio que se le ocurre: ¬ę¬°¬°¬°Guau, esto es algo realmente fuerte!!! ¬°¬°√Čsta es una experiencia s√ļper fuerte, chicos!!! Puedo sentirlo en mi cerebro. ¬ŅPuedes sentirlo? Pero es un espacio sagrado, ¬Ņno? ¬°Es un proceso terap√©utico! ¬°¬°¬°Toma de contacto!!! ¬°¬°¬°Guau, incre√≠ble!!!¬Ľ. Y as√≠ sucesivamente.

    El facilitador sigue concentr√°ndose en el tipo que grita en el centro. Ha dimitido de la responsabilidad del resto del c√≠rculo. El Tipo Parlanch√≠n ha sido absorbido por el v√≥rtice energ√©tico del Tipo Vociferante. Los dos est√°n sincronizados de alguna manera perturbadora, y el resto nos convertimos simplemente en una corriente de aire que se balancea en la estela de su actuaci√≥n conjunta. ¬ę¬°Vamos a colocarnos, chicos! Salgamos a fumar un poco de hierba. ¬ŅAlguien quiere?¬Ľ.

    Los problemas del Tipo Vociferante disminuyen gradualmente, pero el mon√≥logo de Tipo Parlanch√≠n, que gradualmente pasa de ser una discusi√≥n amistosa a un despotricar, se prolonga durante casi tres horas. Oigo a mi vecino murmurar ¬ę¬°c√°llate!¬Ľ una vez, pero todos los dem√°s se callan educadamente, soportando la √©pica invasi√≥n de la mente del Tipo Parlanch√≠n. A diferencia del despliegue de energ√≠a pura del Tipo Vociferante, que es alarmante pero con el que de alguna manera tambi√©n es posible trabajar, sus palabras nos enganchan. Al igual que la parad√≥jica orden ¬ęno pienses en un elefante rosa¬Ľ, es imposible que sus gritos no evoquen im√°genes (¬ę¬°Oooh, puedo sentir c√≥mo me sale la mierda del culo!¬Ľ, grita desde el retrete).

    Hay risas ocasionales por parte del p√ļblico atrapado. Su discurso es rid√≠culamente c√≥mico a veces, pero sobre todo es pat√©tico y degradante. Al final, me retiro para continuar con mi trabajo. Cuando vuelvo una hora m√°s tarde, veo que el Tipo Parlanch√≠n sigue parloteando, tumbado desnudo en el suelo sobre el Tipo Vociferante, los dos rodeados de charcos de v√≥mito, el ¬ęcham√°n¬Ľ tocando d√©bilmente el tambor, la gente acurrucada en estado de shock en los colchones, la red de energ√≠a de la ceremonia hecha jirones. Parece que ha estallado una bomba en la sala. En ese momento me voy para siempre.

    ceremonia ayahuasca sale mal

    Durante una ceremonia de ayahuasca puede manifestarse material emocional y visionario oscuro y desafiante. Es muy importante que este potencial se gestione bien.

     

    ¬ŅQu√© sucedi√≥?

    Todo esto podr√≠a quiz√°s valer la pena, si algo bueno saliera de ello. Pero la experiencia no pareci√≥ beneficiar a los participantes de la ceremonia, que fueron espectadores at√≥nitos de este zool√≥gico ‚ÄĒciertamente no benefici√≥ al alma fragmentada y solitaria que encontr√© m√°s tarde vagando a la deriva en el exterior o a mi pobre vecino, que termin√≥ retorci√©ndose en el suelo, golpeando su cabeza contra la pared en completa desintegraci√≥n‚ÄĒ. La sensaci√≥n general que tuve fue de conmoci√≥n y da√Īo. No es un arte evocar estas energ√≠as. La psicosis hace lo mismo.

    ¬ŅQuiz√°s fue valioso para los actores principales, Tipo Vociferante y Tipo Parlanch√≠n? Lo dudo. Ellos no estaban presentes por el alboroto que ocurr√≠a a trav√©s de sus sistemas nerviosos; de hecho, estaban completamente ausentes. Las liberaciones energ√©ticas desconectadas no aportan ning√ļn beneficio.

    El poder curativo de la catarsis es un mito largamente desmentido de los a√Īos 70. Si hay algo que hemos aprendido en los √ļltimos veinte a√Īos de investigaci√≥n, es que la curaci√≥n del trauma requiere un esfuerzo sostenido, constante y cuidadosamente calibrado, no descargas desconectadas y explosivas que simplemente hacen estallar el sistema. La clave es permanecer consciente en la descarga, conectado con el cuerpo y sus energ√≠as. Y nadie estaba consciente en ese charco de v√≥mito, o en ese torrente de inanidades, o en esa habitaci√≥n, cuando me fui.

     

    Contenedor, alambique, recipiente

    Para hacer un trabajo profundo de cualquier tipo ‚ÄĒemocional, psicol√≥gico, espiritual, m√°gico, psicod√©lico‚ÄĒ se necesita una base s√≥lida y un contenedor coherente. Aqu√≠ en Per√ļ, a veces escucho a la gente hablar con resentimiento sobre las ¬ęreglas¬Ľ y el ¬ęcontrol¬Ľ en la ceremonia. ¬ę¬ŅQu√© te da derecho a decirme lo que tengo que hacer?¬Ľ es la queja general.

    Ahí radica la cuestión: orientación no siempre equivale a control. Contener no significa restringir. Estas cosas se confunden a veces con la opresión, pero no lo son. Sólo proporcionan un lugar seguro para trabajar, un terreno estable sobre el que pueda desarrollarse la danza.

    La danza que surge puede ser ca√≥tica, s√≠, absolutamente. La ayahuasca puede ser intensa, magn√≠ficamente tel√ļrica. Y este caos necesita desarrollarse dentro de los l√≠mites de un tiempo intencional y un lugar protegido. √Čste es el famoso ¬ęescenario¬Ľ de la tradici√≥n psicod√©lica. Es por eso que la ayahuasca se bebe habitualmente en una ceremonia, en alg√ļn tipo de representaci√≥n ritual formal, no en una tormenta de mierda an√°rquica.

    La ceremonia es el crisol de la transformación. En la alquimia se llama alambique, el recipiente sagrado en el que ocurre el proceso de transmutación. En esencia, la alquimia se ocupa de los procesos psicológicos más que de los químicos, y el alambique es un espacio de contención indispensable. Sin un recipiente, no se produce una verdadera transformación, sino sólo un caos aleatorio y una bazofia.

    Piensa en la magia cotidiana de la transformaci√≥n: c√≥mo las semillas crecen en la tierra y la sopa necesita un caldero para cocinarse; c√≥mo los esp√≠ritus nacen de un alambique y el metal se trabaja en una fragua. La necesidad de contener la transformaci√≥n es org√°nica y se extiende, especialmente, a los seres humanos. Los beb√©s crecen en el vientre materno, y los ni√Īos necesitan que los cojan y los envuelvan. Los ni√Īos necesitan l√≠mites consistentes y fiables para madurar en su propio ser: ¬ęs√≠ a esto¬Ľ y ¬ęno a aquello¬Ľ. Y tambi√©n el mensaje continuo y sin palabras: ¬ęestoy siempre presente para ti. Me importas¬Ľ.

     

    semillas tierra florecer

    Las semillas necesitan condiciones adecuadas para florecer.

     

    ¬ŅC√≥mo se relaciona esto con la ceremonia? La ayahuasca puede evocar estados muy pueriles. Todos tenemos la capacidad de rejuvenecer durante una ceremonia, de caer en el caos sin l√≠mites de nuestro yo infantil o incluso prenatal. Esto no es un error o una equivocaci√≥n; puede ser una parte crucial del trabajo.

    En este estado de vulnerabilidad, necesitamos un m√≠nimo de orden, una base y la seguridad de que alguien competente est√° al mando y sabe lo que est√° pasando, aunque nosotros no lo sepamos. √Čste es el papel de la persona que conduce la ceremonia de ayahuasca. √Čl/ella entrega este mensaje sin palabras a trav√©s de la energ√≠a, la atenci√≥n, la oraci√≥n, los √≠caros, la m√ļsica, el uso h√°bil del silencio consciente y los l√≠mites claros.

    Lo que vi, en cambio, fue que el gu√≠a no era lo suficientemente fuerte como para sostener realmente el espacio. Desde√Īaba la autoridad hasta el punto de descuidar su propio poder y dominio. Enredado en su propio viaje inconsciente del ego al rechazar una autoridad que consideraba ¬ębasada en el ego¬Ľ, descuid√≥ la principal responsabilidad de cualquier l√≠der: crear un espacio seguro. Estableci√≥ reglas (¬ęno hablar¬Ľ, ¬ęno tocar¬Ľ) pero no las aplic√≥. Invit√≥ a las energ√≠as explosivas y luego se apresur√≥ a desactivarlas cuando resultaron ser m√°s de lo que esperaba. Se centr√≥ en un participante, excluyendo al resto. No sent√≠ ninguna direcci√≥n, ninguna gu√≠a energ√©tica. Todos quedamos a la deriva, para abrirnos paso en el caos lo mejor que pudimos.

     

    Lo que se necesita para guiar una ceremonia

    √Čsta es mi opini√≥n, basada en mi experiencia personal. No me importa cu√°ntas veces la Madre Ayahuasca te haya sugerido que eres un cham√°n, o lo bonito que hayas decorado el espacio. Ni siquiera me importa el talento que tengas para guiar a las personas a trav√©s de los reinos sutiles y trabajar con las energ√≠as curativas, aunque √©stos son atributos ciertamente importantes.

    Desde mi punto de vista, no tienes nada que hacer en una ceremonia de ayahuasca a menos que:

    • Te comprometas al 100% a estar presente en el c√≠rculo toda la noche.
    • Seas capaz de aguantar y trabajar con las intensas emociones y respuestas que pueden surgir.
    • Hayas hecho planes de contingencia para emergencias (¬ęesto es lo que hacemos si alguien se vuelve loco/se pone violento/se queda inconsciente/desaparece¬Ľ).
    • Tengas un apoyo competente y proporcional al tama√Īo de tu grupo.

    No son los √ļnicos atributos que necesita un l√≠der, pero son indispensables. Hasta la semana pasada, ni siquiera imaginaba c√≥mo ser√≠a una ceremonia sin ellos.

    Es cierto que la mayoría de las ceremonias se desarrollan con armonía y tranquilidad, en un flujo perfecto de protección y gracia. El comodín de cada ocasión es la composición psicológica de las personas que asisten. Es imposible descartar todas las dificultades potenciales y, de hecho, no creo que evitar los problemas sea el objetivo.

    Me alegro de la naturaleza caótica de la ayahuasca, y (al menos, a posteriori) de las tormentas de mierda que he experimentado dentro de mi propio ser en la ceremonia. Pero hago todo lo posible para mantener mi trabajo dentro y no salpicar a los demás. En parte es mi instinto natural de reticencia; en parte es saber que el trabajo más profundo, la verdadera Magia transformadora, ocurre en el interior y es a la vez sagrada y secreta, para ser compartida cuidadosamente si acaso, no vomitada en los oídos de todos los presentes.

    No todo el mundo tiene la conciencia o la capacidad de contener su proceso. Ahí es donde entra el líder/chamán. Fundamentalmente, liderar una ceremonia de ayahuasca tiene que ver con tu habilidad para sostener el espacio, para mantener tu conciencia a través del caos, y llevarnos a todos al otro lado por la fuerza de tu conciencia y tu profunda compasión comprometida. Tu ser establece el tono para el espacio que se crea, y tiene que ser profundamente seguro, consciente y capaz.

    No tienes que apaciguar t√ļ solo a todas las personas que se asustan ‚ÄĒesto probablemente no sea posible, si est√°s guiando al grupo‚ÄĒ pero s√≠ necesitas un plan s√≥lido y una asistencia competente para apoyarlas. Puede que estas situaciones no surjan en tus primeras ceremonias, pero es cuesti√≥n de tiempo que lo hagan, especialmente con gente ca√≥tica, disociada y confundida (a menudo cr√≥nicamente drogada y sin recursos) que viene buscando poco m√°s que diversi√≥n y una buena historia que contar.

    He tenido la suerte de participar principalmente en ceremonias bien organizadas con gente seria. La regla constante que he encontrado en los grupos permanentemente exitosos es que se pide a los participantes que contengan su proceso en la medida de sus posibilidades. Se puede vomitar, llorar, sollozar e incluso gritar hasta cierto punto, pero no se aprueba la expresi√≥n p√ļblica continuada, en parte porque es contagiosa, al igual que el Tipo Vociferante contagi√≥ al Tipo Parlanch√≠n, que finalmente desencaden√≥ la pesadilla.

    Por lo general, aunque no siempre, si tu proceso molesta a los demás durante un rato, se te sacará del círculo y se trabajará contigo fuera. Esto no es necesariamente una represión o un castigo: es una forma de contener las intensas energías que pueden surgir, en beneficio de todos los implicados: el que ha enloquecido, los otros miembros del grupo, el líder y todos los espíritus y entidades visitantes.

     

    ceremonia ayahuasca sale mal ojo visión

    Los viajes de ayahuasca pueden ser intensos, pero siempre debemos dar lo mejor de nosotros mismos para manejarnos de forma responsable y discreta, o pedir al facilitador asistencia individual.

     

    Es absolutamente posible trabajar tambi√©n con individuos ca√≥ticos en el c√≠rculo. Esto requiere una enorme cantidad de presencia; la capacidad de aparecer para el tipo que chilla, el tipo que balbucea y todo el c√≠rculo simult√°neamente; y a trav√©s de tu profunda aceptaci√≥n y habilidad con el caos, transmitir la comprensi√≥n de que todo est√° realmente bien. Esto exige un 100% de aceptaci√≥n, no de control, pero en una magnitud y profundidad que es poco frecuente y que, por lo general, requiere a√Īos de experiencia para ser cultivada.

     

    Las secuelas

    Como me fui temprano a la ma√Īana siguiente, no pude volver a ver a los actores principales. Probablemente, el Tipo Vociferante y el Tipo Parlanch√≠n aparecieron aturdidos y resplandecientes, ri√©ndose de las ¬ęlocuras¬Ľ de la noche anterior. El subid√≥n de la ayahuasca a la ma√Īana siguiente es dif√≠cil de aplacar.

    Para m√≠, asist√≠ a un triste y lamentable desastre. Se me parti√≥ el coraz√≥n por el derroche de buenas intenciones y esfuerzos sinceros y la parodia en que se convirti√≥ aquello. Pero tambi√©n me sent√≠ extra√Īamente feliz, porque la experiencia me regal√≥ la visi√≥n clara de un elemento clave en la conducci√≥n de las ceremonias de ayahuasca. No se trata s√≥lo de una buena medicina y una lista de reproducci√≥n genial. Se trata de tener las agallas y la madurez para mantener un espacio claro y limpio para las personas que est√°n dispuestas a viajar a las profundidades m√°s turbias de sus almas en busca de curaci√≥n y sabidur√≠a, y la capacidad de apoyarlas realmente en su trabajo.

    Artículo original de Kerry Moran en Kahpi.

     

    Leer el artículo original

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