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Kambó remedio Phyllomedusa bicolor

Kambó: un remedio tradicional

02.04.2020

Kambó es el nombre popular con el que se conoce a la medicina tradicional extraída de una especie de rana amazónica.

Usado como remedio tradicional en el Amazonas, el kambó es el nombre común que se utiliza en América del Sur para referirse a las secreciones de la piel de la Phyllomedusa bicolor, una rana arbórea que habita en ciertas partes de la selva tropical del Amazonas. Estas secreciones son características de la familia Phyllomedusa y han sido utilizadas tradicionalmente como medicina por las tribus indígenas, como los Katukina, Yawanawa, Cashinahua y Matsés. Tradicionalmente, el propósito de esta práctica —que comúnmente se conoce como rana, kambó o sapo— es inducir una limpieza profunda del cuerpo y el alma, para curar el panama (que podría ser traducido como «la mala suerte en la caza»), para dar fuerza y para curar otras enfermedades.

El interés por el potencial curativo de las plantas y animales amazónicos tradicionales, como el kambó, la ayahuasca o las secreciones del sapo Bufo alvarius, entre otros, está aumentando en las civilizaciones urbanas modernas, posiblemente debido a una creciente insatisfacción con la medicina occidental que se desarrolla en paralelo al interés igualmente creciente por las medicinas alternativas y el chamanismo amazónico. En este contexto, es importante crear conciencia sobre la historia y la naturaleza de estas sustancias, así como sobre los posibles riesgos que podrían derivarse de su uso inapropiado. Es importante tener en cuenta estos aspectos cuando se espera comprender su potencial de curación y cuando se trata de «no hacer daño» tanto a las culturas originarias como a las personas que se dedican a estas prácticas.

El uso tradicional del kambó en la práctica

Una vez capturada, la rana es atada cuidadosamente en forma de X. El animal expulsará entonces una secreción de su piel como mecanismo de defensa ante los depredadores. Esta secreción, estimulada por el estrés de la manipulación del animal, se recoge en un palo de bambú y se deja secar para su almacenamiento. Para las culturas tradicionales, ésta es una medicina que opera en la fisiología del organismo o del cuerpo, y también en el reino que se encuentra más allá de la materia, es decir, el alma. El kambó se considera una entidad o un espíritu que es responsable del proceso de curación. La rana se trata con respeto y nunca se le hace daño porque, según las creencias amazónicas, dañarla enojaría al espíritu animal y, por lo tanto, no produciría curación. Después de la extracción, la rana se libera de nuevo en el bosque.

La aplicación del veneno extraído se hace infligiendo una herida superficial en la piel del individuo con un palo quemado (tradicionalmente conocido como titica) y colocando la secreción rehidratada sobre la quemadura, que aparece como un punto del tamaño de un guisante verde en la piel. Generalmente se aplica en los brazos o el pecho en los hombres o, para las mujeres, en las piernas. El efecto de la sustancia depende del número de puntos. Una dosis mínima común comprende entre 1 y 3 puntos, pero el número puede variar mucho dependiendo de las necesidades del usuario.

Aplicando el kambó sobre una herida fresca, puede ser absorbido de manera subcutánea y entrar en el sistema circulatorio. En pocos minutos se manifiesta una respuesta fisiológica aguda, generalmente caracterizada por un aumento de la frecuencia cardíaca, sudoración, mareos y, a veces, náuseas y vómitos. El efecto agudo se atribuye a la presencia de péptidos (cadenas de aminoácidos como las proteínas, pero de menor longitud) que duran varios minutos antes de desvanecerse. Después de que los efectos desaparecen, se dice que la medicina tradicional del kambó deja al individuo con una sensación de mayor fuerza, conciencia sensorial y claridad mental. Los péptidos presentes en el kambó no producen ningún efecto psicoactivo.

Composición del kambó, un remedio tradicional

Las secreciones de la Phyllomedusa bicolor contienen un alto número de péptidos bioactivos, que son responsables de los efectos fisiológicos. Algunos estudios han emprendido varios métodos de extracción para determinar la composición química del kambó y para probar los efectos de cada péptido que se encuentra presente en grandes cantidades [1].

En orden de abundancia:

  • La filocaeruleína está presente en la mayor concentración y parece ser responsable de los principales efectos del kambó. Tiene un fuerte efecto en el músculo liso gastrointestinal, estimulando su motilidad, el flujo de la bilis, las secreciones pancreáticas y gástricas, y modera los efectos analgésicos en el sistema nervioso central.
  • La filoquinina tiene efectos hipotensivos en el sistema cardiovascular.
  • La filomedusina también tiene fuertes efectos hipotensivos, estimula la motilidad intestinal (contribuyendo a la purga) y las secreciones lagrimales y salivales.
  • La sauvagina provoca una caída de la presión sanguínea debido a una vasodilatación del área vascular mesentérica y provoca una taquicardia intensa. En el sistema nervioso central, parece activar el eje hipotalámico-hipofisario-adrenal, provocando un aumento de los niveles de corticosterona, catecolaminas (como la adrenalina) y glucosa en el plasma.
  • Los péptidos opiáceos, ala-delorfina y lis7-dermorfina, tienen una fuerte afinidad por los receptores opiáceos, que superan a los de la morfina. Ésta es una de las razones por las que los efectos del veneno se han atribuido a esta sustancia. Sin embargo, las concentraciones presentes en el kambó son tan pequeñas que no parecen tener una actividad biológica significativa en los seres humanos.
  • Se han detectado péptidos de la familia de la dermaseptina en cantidades reducidas. Se dice que inhiben el crecimiento de un amplio espectro de microorganismos (protozoos, hongos, bacterias y virus) sin dañar las células diferenciadas de los mamíferos, por lo que son responsables de una potencial actividad antibiótica [2].

Efectos fisiológicos del kambó

Los principales efectos del uso del kambó parecen corresponder a los péptidos presentes en mayor cantidad, que afectan al sistema vascular, las secreciones glandulares, la actividad gastrointestinal y la regulación del eje hipotalámico-hipofisario-adrenal, siendo este último el responsable de las funciones fisiológicas, como la respuesta al estrés, la regulación inmunológica y el metabolismo energético. No causa ningún efecto alucinatorio o psicoactivo en absoluto.

Muchos otros péptidos se encuentran presentes en menores cantidades, aunque su papel en la producción de efectos resulta incierto. En los seres humanos, es poco probable que su presencia tenga efectos significativos debido a sus cantidades muy reducidas. Sin embargo, no se puede excluir esta posibilidad. También es posible que algunos de estos péptidos puedan actuar juntos para causar un ligero aumento de la vasodilatación y la permeabilidad en la barrera hematoencefálica, facilitando el acceso de los compuestos al sistema circulatorio y al sistema nervioso central, pero esto todavía no está claro.

La presencia de la variedad de péptidos en el kambó, cuya finalidad aún no se comprende, puede hacer que la sustancia resulte atractiva para las empresas farmacéuticas interesadas en el desarrollo de nuevos medicamentos. Este tema suscita un importante debate en torno a la legitimidad de la sustancia y a los beneficios económicos asociados a su uso (o al uso de sus componentes).

Los pueblos indígenas Matsés del suroeste del Amazonas han utilizado de manera tradicional la aplicación del kambó como apoyo adicional a las prácticas de caza. Se autoaplican 20 a 30 mg de kambó dos veces al día. Como se ha mencionado anteriormente, algunos de los péptidos presentes en el kambó son responsables de la activación del eje hipotalámico-hipofisario-adrenal del sistema nervioso central. Por lo tanto, la aplicación continua podría resultar en un aumento del estado de alerta, la resistencia al hambre y la sed, y tener ciertos efectos analgésicos. Esto proporcionaría una sensación extra de fuerza, conciencia y resistencia (y tal vez también «buena suerte», como afirman los Matsés), para mejorar la resistencia en la selva durante días, o al menos durante el tiempo que dure la caza.

La gente que lo usa en contextos modernos afirma que el uso del kambó refuerza el sistema inmunológico, y «funciona» para alergias, dolores de cabeza, dolores neurálgicos y musculares, y otras condiciones, así como para reducir el desequilibrio psicológico (como la negatividad, la tristeza o la depresión). También se dice que el kambó limpia el cuerpo y contribuye a la curación del espíritu o el alma. La investigación científica sobre estos efectos resulta, en la actualidad, inexistente.

Kambó tradicional: ¿veneno de rana o medicina humana?

También es importante tener en cuenta el entusiasmo generalizado con respecto a los beneficios del kambó tradicional entre los practicantes y los usuarios, aunque actualmente no existe ninguna investigación clínica sobre este compuesto. Por lo tanto, aún no se han establecido los beneficios reales. Los médicos que han visto casos relacionados con su uso mantienen una actitud cautelosa. Es difícil predecir cómo una persona con problemas neurológicos o cardíacos u otras condiciones podría verse afectada por su aplicación. Se han publicado algunos informes sobre la toxicidad del kambó: por ejemplo, un caso de hepatitis relacionado con el uso del veneno de rana [3]. También hay un informe forense reciente (2017) de una muerte súbita que ocurrió 30 minutos después de aplicar el kambó [4]. En este informe indican que esta persona era un «usuario crónico» de kambó, y que una reacción aguda acumulada por el uso continuado podría haber sido la causa de su muerte. Además, se reportaron dos muertes relacionadas con el uso de kambó en Chile y Brasil en 2008 y 2009 respectivamente [5]. Sin embargo, no se realizó ningún examen forense, no se dispone de más información y nunca se determinó una causa de muerte definitiva.

Como se ha señalado, la muerte por el uso del kambó es poco frecuente, pues hasta ahora sólo se ha notificado un caso forense, y dada la incidencia de su uso en la población general, esto representa un número bastante bajo. Sin embargo, no se deben pasar por alto ni negar los posibles riesgos, ya que no se han presentado pruebas de su eficacia, aunque ello podría deberse a la escasa cantidad de investigaciones sobre el tema.

También es importante mencionar que los accidentes suelen deberse a la falta de información o a malas prácticas. Existe un informe sobre una intoxicación reciente (noviembre de 2017) de un individuo que combinó kambó y ayahuasca para el tratamiento de la depresión [6]. La persona presentó alucinaciones visuales, agitación, temblores en las extremidades, parestesias orales, convulsiones, náuseas, vómitos y sudor. Algunos síntomas disminuyeron después de la administración de diazepam, pero no la agitación o las convulsiones.

Al final, el paciente se recuperó sin ninguna secuela. Este caso ilustra que es necesario ser cauteloso al combinar diferentes sustancias y más aún en el caso de pacientes que a su vez puedan estar tomando medicamentos psiquiátricos, como podría haber sido el caso de este individuo.

La promoción de tales sustancias como instrumentos de curación sin advertir de los riesgos, o la preparación previa a su uso, puede resultar muy peligrosa. Esta laguna de información debe ser llenada gradualmente por quienes desean tener experiencias con esas sustancias, por quienes las ofrecen y por los profesionales de la salud, a fin de poder responder de manera adecuada a cualquier resultado no deseado.

Habida cuenta de la actual incertidumbre médica y de la difusión del uso del kambó, parece que redunda en interés del público promover una investigación científica más sólida sobre la cuestión.

Contexto socioeconómico

La creciente popularidad del kambó, como remedio tradicional, ha iniciado un debate sobre quién es el propietario legítimo de los conocimientos que rodean su uso. Sus orígenes se encuentran generalmente vinculados a los pueblos indígenas del suroeste del Amazonas y una de las principales preocupaciones y temas de debate en relación con el kambó es la «biopiratería», es decir, la noción de que se están robando recursos situados en un territorio o prácticas originadas entre los pueblos indígenas [5]. La creciente disponibilidad e interés en el kambó como práctica de medicina alternativa está atrayendo la atención de quienes desean explorar su potencial terapéutico, así como de quienes están interesados en beneficiarse de él, ya que en algunas culturas puede considerarse un «mercado emergente». Esta cuestión echa más leña al fuego en lo que respecta al tema de la propiedad y el consiguiente derecho a beneficiarse.

En esta situación, es importante reconocer sus orígenes y ser consciente de la posibilidad de un uso indebido. En ausencia de un conocimiento adecuado sobre el uso seguro, pueden ocurrir accidentes, como en los casos en que se utilizó el veneno de la rana equivocada. Además, un aumento de la demanda podría fácilmente conducir a la sobreexplotación de un recurso natural y comprometer la estabilidad ecológica de la rana Phyllomedusa bicolor. En caso de que se produjeran graves resultados adversos para la salud, o incluso muertes, podría verse comprometida la situación jurídica de la práctica (actualmente no existe una legislación que regule el uso del kambó). A fin de ofrecer estabilidad en el contexto actual, sería útil que las asociaciones y movimientos que promueven su uso se comprometieran también a fomentar la conservación y apoyar la investigación científica para explorar el potencial terapéutico.

La aparición de esas prácticas en la cultura moderna ofrece oportunidades y enfoques para explorar la salud y el bienestar humanos. En el caso del kambó, aunque sus beneficios se muestran todavía inciertos para la medicina moderna, su uso tradicional y su extensión al interés y las prácticas contemporáneas invitan a seguir explorando su potencial terapéutico. Y, dentro de esta exploración, resulta crucial mantener el equilibrio ecológico y socioeconómico de las prácticas y culturas involucradas.

Autores

Eduardo Carchedi
Estudiante del Máster en Neurociencia, Universidad Autónoma de Barcelona

José Carlos Bouso, PhD
Director científico de ICEERS

Notas

1. Erspamer V, Erspamer GF, Severini C, Potenza RL, Barra D, Mignogna G, Bianchi A. 1993. Pharmacological studies of ‘sapo’ from the frog Phyllomedusa bicolor skin: a drug used by the Peruvian Matses Indians in shamanic hunting practices. Toxicon. 31(9):1099-111.

2.  Vouldoukis I, Shai Y, Nicolas P, Mor A. 1996. Broad spectrum antibiotic activity of the skin-PYY. FEBS Lett. 380(3):237-40.

3.  Pogorzelska J, Łapiński TW. 2017. Toxic hepatitis caused by the excretions of the Phyllomedusa bicolor frog – a case report. Clin Exp Hepatol. 3(1): 33–34.

4. Aquila I, Gratteri S, Sacco MA, Fineschi V, Magi S, Castaldo P, Viscomi G, Amoroso S, Ricci P. 2017. The Biological Effects of Kambo: Is There a Relationship Between its Administration and Sudden Death? J Forensic Sci. Sep 8. doi: 10.1111/1556-4029.13641.

5. Labate BC, de Lima EC. 2014. Medical Drug or Shamanic Power Plant: The Uses of Kambô in Brazil. Ponto Urbe [online], 15. doi: 10.4000/pontourbe.2384

6. de Morais R, Lanaro R, Barbosa IL, Santos MJ, Cunha KF, Hernandes VV, Tessaro EP, Gomes CS, Eberlin MN, Costa JL. (2017). Ayahuasca and kambo intoxication after alternative natural therapy for depression, confirmed by mass spectrometry. Forensic Toxicology.  doi: 10.1007/s11419-017-0394-5.

Referencias adicionales

Daly JW, Caceres J, Moni RW, Gusovsky F, Moos M Jr, Seamon KB, Milton K, Myers CW. 1992. Frog secretions and hunting magic in the upper Amazon: identification of a peptide that interacts with an adenosine receptor. Proc Natl Acad Sci USA. 89(22):10960–10963.

den Brave PS, Bruins E, Bronkhorst MWGA. 2014. Phyllomedusa bicolor skin secretion and the Kambô ritual. J Venom Anim Toxins Incl Trop Dis. 20:40.

Erspamer V, Melchiorri P, Falconieri-Erspamer G, Negri L, Corsi R, Severini C, et al. 1989. Deltorphins: a family of naturally occurring peptides with high affinity and selectivity for delta opioid binding sites. Proc Natl Acad Sci USA. 86(13):5188–92.

Lacombe C, Cifuentes-Diaz C, Dunia I, Auber-Thomay M, Nicolas P, Amiche M. 2000. Peptide secretion in the cutaneous glands of South American tree frog Phyllomedusa bicolor: an ultrastructural study. Eur J Cell Biol, 79(9):631–641.

Leban V, Kozelj G, Brvar M. 2016. The syndrome of inappropriate antidiuretic hormone secretion after giant leaf frog (Phyllomedusa bicolor) venom exposure. Toxicon. 120:107-9.

Categories: PSYCHEPLANTS , OTHERS , KAMBÓ
Tags: estudio , kambó , investigación