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    Tabernanthe iboga ibogaína efectos ICEERS

    Efectos de la ibogaína y hábitos de vida saludables

    14.04.2020

    ¿Cuáles son los efectos de la ibogaína que pueden contribuir a establecer hábitos de vida más saludables? Analizamos los resultados detectados en un nuevo estudio realizado por el equipo científico de la fundación ICEERS.

    Conocida desde los años sesenta en los entornos científicos por su efectividad en el tratamiento de trastornos relacionados con el uso de sustancias, la ibogaína constituye un alcaloide presente en el arbusto africano Tabernanthe iboga. Sin embargo, prácticamente no se había realizado ningún estudio riguroso sobre las vivencias que experimentan las personas que la utilizan.

    Con el fin de suplir esta carencia, el equipo científico de ICEERS ha desarrollado un protocolo para evaluar sus efectos subjetivos y contribuir en la comprensión de la ibogaína. De este modo, podremos entender de manera más exhaustiva el papel que ésta ejerce en procesos psicoterapéuticos y de desarrollo personal, ayudando a los individuos a reintegrarse con éxito en la comunidad y dejar atrás hábitos destructivos.

    El estudio, titulado «La experiencia con ibogaína: un estudio cualitativo sobre los efectos subjetivos agudos de la ibogaína», se ha publicado en el volumen 31 de la revista Anthropology of Consciousness, editada desde 1990 por la Asociación Americana de Antropología.

    La corteza de la raíz de la iboga se ha utilizado sacramentalmente durante siglos en la religión Bwiti como una herramienta de unión espiritual y social. En occidente, se conoce mayormente por sus cualidades antiadictivas y ha servido para el tratamiento del uso problemático de sustancias.

    Efectos subjetivos de la ibogaína

    Entre los efectos subjetivos agudos de la ibogaína, los investigadores identificaron ocho categorías (efectos físicos, sensoriales, visuales, cognitivos, auditivos, adversos, efectos contra la dependencia y efectos residuales). Asimismo, se establecieron diez subcategorías: visuales con ojos abiertos; visuales con ojos cerrados: antepasados y entidades, escenarios y paisajes, escenarios horribles; mejora del auto-psicoanálisis; empatía, amor y comportamiento prosocial; catarsis; calidad de observador; disolución del ego; y estados espirituales.

    «Si bien los efectos agudos terminaron como máximo 96 horas después de la ingesta, la experiencia siguió repercutiendo en el sujeto durante semanas o incluso meses después del consumo», aseguran los autores.

    Efectos físicos

    Los efectos físicos incluyen sensaciones táctiles, alteraciones en la percepción del peso y la temperatura corporal, mareos, vómitos y pérdida de la orientación, así como supresión del apetito.

    «No podía caminar, si movía la cabeza empezaba a dar vueltas… Tienes que quedarte quieto, si te mueves te dan náuseas. Ir al baño es casi imposible, así que te quedas acostado durante mucho tiempo».

    Efectos visuales (ibogaína)

    Con los ojos abiertos, los participantes experimentaron alteraciones visuales, intensificación de los colores y patrones geométricos. Por su parte, con los ojos cerrados, la mayoría aseguró vivir sueños lúcidos, con imágenes muy intensas y cargadas de significado. Respecto al contacto con ancestros u otras entidades, destaca la presencia de divinidades, arquetipos y personajes mitológicos a quienes podían preguntar para obtener respuestas reveladoras.

    «Estaba haciendo preguntas sobre mi relación con mi cuerpo, me gustaba mi cuerpo, estar en mi cuerpo, que mi cuerpo fuera un lugar de apreciación y alegría, no doloroso y saludable, etc. Me encontré frente a la casa de mi infancia y entré y lo recordé todo».

    Paisajes cósmicos o viajes intercontinentales mostraban a los individuos las profundas enseñanzas de un universo interconectado, con escenarios futuristas, pero también escenas apocalípticas plagadas de soledad, destrucción y violencia, que «podían también mostrar contenidos muy personales».

    Efectos auditivos

    La mayoría de los sujetos entrevistados experimentaron un incremento en la sensibilidad auditiva, así como distorsiones, profunda conexión con la música y, en algunos casos, alucinaciones en forma de cantos que ayudaban a integrar la experiencia.

    «No dejaba de oír este canto. Durante tres días se repitió. Era como un coro de hombres, tal vez tres, cuatro o cinco hombres cantando este hermoso canto. Muy simple. Se detuvo exactamente después de tres días. Mientras cantaban, sentí que la información se me descargaba y que el canto me ayudaba a procesarla. Así que hubo un enorme estado de reflexión durante tres días».

    Efectos sensoriales (ibogaína)

    La extrema sensibilidad ante estímulos externos y la aparición de alteraciones táctiles o gustativas, así como episodios de sinestesia, constituyen los principales efectos sensoriales referidos por los participantes.

    Efectos cognitivos

    En el apartado cognitivo, los individuos reconocen experimentar un prolongado estado de vigilia, con gran aumento de la creatividad y las capacidades analíticas, facilitando la conexión de elementos aparentemente inconexos. Además, se potencian los recuerdos, alcanzando estados de profunda comprensión y un incremento del pensamiento conceptual. Del mismo modo, las personas se muestran «muy introspectivas, en un estado consciente y meditativo, con la atención centrada en la experiencia inmediata».

    En esta categoría se pueden distinguir seis subcategorías, que abarcan desde el psicoanálisis hasta la catarsis, la disolución del ego o las experiencias espirituales. En consecuencia, los efectos de la ibogaína suponen un «tratamiento psicoanalítico acelerado», donde la persona accede a una conciencia testigo, pudiendo revivir episodios traumáticos de su infancia o atravesar experiencias de muerte y renacimiento que proporcionan mayor empatía, amor y comportamiento prosocial, así como sensaciones de unidad e interconexión con el todo.

    Una de las razones principales esgrimidas por los entrevistados para tomar ibogaína era el tratamiento frente al abuso de drogas, destacando su capacidad para suprimir el síndrome de abstinencia, además de mostrar al individuo cómo salir del círculo vicioso. «Se ha señalado la importancia de la atención posterior, de una terapia o de algún tipo de entorno de apoyo entre los amigos y la familia como elemento crucial para evitar la recaída», señalan los autores.

    Efectos adversos

    De entre todos los entrevistados, tan sólo uno requirió hospitalización, ya que sufrió episodios de arritmia y convulsiones debidos a la interacción con otras drogas. El individuo había consumido alcohol junto con benzodiacepinas para tratar la abstinencia de la heroína justo un día antes del tratamiento con ibogaína.

    Efectos residuales (ibogaína)

    Durante los días posteriores a la experiencia, los participantes se sintieron muy felices, alegres y conscientes durante varios días, e incluso meses. Entre estos efectos, destacan la claridad mental, la fluidez del pensamiento y la sensación de cuidarse a sí mismos física, emocional y espiritualmente. Además, emprendieron cambios en sus relaciones, lugares de trabajo y estilos de vida.

    Experiencia con ibogaína

    Los efectos de la ibogaína, más duraderos que los que proporcionan los psicodélicos clásicos, como psilocibina o LSD, atraviesan cuatro etapas, que se identifican también con las detectadas en los rituales de la cultura Bwiti.

    «Las experiencias subjetivas entre los sujetos del estudio se correspondían en gran medida con el papel tradicional de la iboga en la cultura Bwiti. La iboga es una planta maestra que transmite conocimientos sobre el origen del mundo o de la humanidad, que conecta a los iniciados con el mundo de los espíritus (antepasados) con la ayuda de la música, y que enseña sobre la unidad, el altruismo y la importancia de la dimensión colectiva. Proporciona una comprensión profunda del pasado, el presente y el futuro invocando la clarividencia, mientras que el proceso de una muerte y un renacimiento simbólicos sirve para devolver a los iniciados, en una condición prístina, a su propia integridad. También se considera una herramienta de purificación para limpiar el cuerpo de enfados, deseos u otros «pecados» acumulados, constituyendo las náuseas y los vómitos una parte esencial de esa purga».

    En conclusión, las categorías identificadas en el estudio pueden servir para alcanzar «una mejor comprensión de los efectos subjetivos de la iboga y la ibogaína, en particular su potencial en el crecimiento personal, el comportamiento prosocial, la psicoterapia y los tratamientos contra la dependencia», añadiendo a su vez «valiosos conocimientos a los estudios farmacológicos y neurobiológicos» que pueden encontrarse en la literatura científica.

    Categories: Noticias , Iboga e ibogaína , Investigación e innovación
    Tags: iboga , estudio , ibogaína , investigación , entrevista , Bwiti